Hay un momento en el que las cosas que antes disfrutabas — quedar con amigas, una serie, un plan que antes esperabas con ganas — simplemente dejan de generarte nada. No es pereza ni falta de ganas de intentarlo. Es un síntoma que tiene nombre, y suele ser una de las señales más claras de que algo emocional necesita atención.

Muchas veces esto llega después de un cambio importante de vida — una separación, cambios en la rutina, sentir que ya no sabes muy bien quién eres fuera de tu papel de siempre (madre, pareja, trabajadora). El vacío que queda no se llena solo con "hacer más cosas", porque el problema no es la falta de actividad, es la desconexión con lo que sentías antes al hacerlas.

Si te reconoces en esto, no es un fallo de carácter ni falta de fuerza de voluntad. Es una señal real de tu cuerpo y tu mente pidiendo que algo se atienda, y es perfectamente tratable.

¿Te sientes identificada con esto? Hablemos, sin compromiso.

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