Superar una ruptura tras muchos años juntos no se parece a superar una relación corta. No es solo el duelo por la persona, es también el duelo por una rutina, una identidad compartida, unos planes que ya no existen. Es normal que duela más y que dure más de lo que esperabas.

En consulta veo con frecuencia un patrón: mujeres que sostuvieron mucho dentro de la relación — el "rol de salvadora", encargarse de que todo funcionara — y que ahora, además del dolor de la ruptura, cargan con la sensación de haberlo intentado todo sin resultado.

Ese rol no aparece de la nada. Muchas veces se aprendió mucho antes de esa relación, y se repite porque hay una creencia de fondo sobre lo que hace falta hacer para merecer amor.

Trabajar una ruptura así no es solo "pasar página". Es entender qué papel jugaste, por qué, y cómo construir la próxima relación — o la vida sin pareja, si es lo que eliges ahora — desde un lugar distinto.

¿Te sientes identificada con esto? Hablemos, sin compromiso.

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